Dibujaba las cortinas I

Esta vez en terapia me han pedido que me acordara de experiencias donde me hayan descalificado. Les aclaro; no es dejar de participar o ser expulsado, la palabra histriónica “descalificar” significa encontrarse sin las cualidades,agallas, méritos o guevas suficientes para hacer algo.

Difícil, pues nací un primero de Enero y había “calificado” como un embarazo normal, en una casa normal, en una época normal. Pero finalmente  el ruido, la algarabía me llamó ese 31 a ver que había  de nuevo por la cuadra.

Algo después, tengo en mis recuerdos las lineas arenosas e irregulares impartidas en un papel arrugado. Colores que se repetían, figuras y dibujos ambulantes, adoraba el olor de la crayola y los lápices. Era un papel normal, con unos trazo normales, en un dibujo normal, era una etapa normal.

Después, algo más grande usaba otros materiales; barro,tela, icopor, fotos y revistas para expresar estos muñecos que tenía en la cabeza. Zumbaban ideas, se iban y regresaban como acordeón a su posición original. Era un niño normal, en un cuarto normal, en una casa normal.

Dibujaba en la pared las cortinas que después empecé a cerrar.

Dibujaba las cortinas I

Así, y con miedo.

Esa sensación de olvido que inquieta la memoria

es la bruma de un ocaso gris en la cabeza, en mi historia

con el miedo de los días que se pierden

en la alameda de colores que se van en un tren

con la brisa fría se despide de tu infancia.

 

Así, y con miedo.

 

Así, y con miedo extravío mis recuerdos

pensamientos y alegrias que se van al olvido

a un lugar desconocido,

y se esconde sigilosamente en la amnesia

detrás de un trago amargo que se no se ha bebido.

 

Así, y con miedo.

 

Escribo para no olvidar donde quedan esta piezas

desordenadas, ausentes y distraídas

solo con la esperanza que el tiempo me de la firmeza

para luchar y quedarme con el alma mía.

 

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Así, y con miedo.

En el Taller

 

Empecé a escribir como terapia, y creo que no estaba equivocado. Ya llevo más de un año poniendome el traje, traje que hoy al parecer esta sucio, ya el azul rey esta decolorado. Ahora por el calor sólo ando con la parte inferior, con unos pantalones marrones y malgastados.

Es una tarea sucia; te haces debajo del carro y conocerás la cara menos atractiva, la cara que no vende su lujo pero desde donde te enfrentas a todos los detalles tan expuestos,  cada uno tan cruciales.

Ubícate abajo de este carro, los primeros 4 meses son de curiosidad, de motivación, de positivismo; sale aceite?! cambialo,  rueda mala? la arreglas, falta algo? se lo pones.

Pasa otro 4 meses y quieres probar ya el carro, salir en él , darte una vuelta y que los vecinos te vean, de vez en cuando subir a un familiar. Pero, sabes que debe ser con cautela y vuelves al mismo sitio a aparcar.

Otros 4 meses, la expectativa es dar un paseo. No se puede, cambiate de nuevo, hay cosas por hacer; falta alineación  , balanceo y sincronización.  Ahora, reconoces que tu carro es más importante que las otras cosas que hacías; consume tiempo, dinero y energía.

Finalmente, en una esquina,en una silla, con una luz, te quedas viendolo  y piensas en todos los lugares que podrías conocer una vez salga de ese taller. Piensas que afuera hay más colores, olores y sensaciones que las que encierra ese lugar que se ha tornado sombrío.

Sólo cuando sales de ahí, y ves la luz del sol, te das cuenta que tu traje ahora es gris.

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En el Taller

Las “batallas” modernas

Muchos hemos escuchados a nuestros abuelos o padres hablar de las complejas situaciones vividas en pareja por diferencias sociales. En la época, los patriarcas delineaban el presente y futuro de la familia  (hijo, hija y esposa) en el linaje más conveniente para la familia.

Y se hacía porque, simplemente el “Don” lo decía.

Muchos hemos escuchado también a nuestros amigos o a los amigos de nuestros padres ( o a los padres) hablar de las complejas situaciones que generan la falta de compatibilidad, las frustraciones, las mozas, las adicciones, las horas de trabajo y en general el desamor.

Y pasaba porque, simplemente las cosas ya no funcionaban.

Hoy, las batallas en pareja son más intrínsecas, el mundo esta hiperconectado y las relaciones subestimadas. Hoy perder una relación por los trastornos mentales (stress, ansiedad, workoholic, nombrenlo ustedes) es más que normal. También, es normal perder un matrimonio de 8 años porque la mujer es “diamante” y el marido no vende, es un bruto, en ventas de multinivel.

Y pasa! las batallas hoy en día, no son sociales ni de infidelidades. Hoy te enfrentas a un TOC y a ZRII.

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Las “batallas” modernas

Embarque

Con el tiempo y con compromiso logramos un aterrizaje tranquilo. Fueron 10 meses, que pudieron ser 40  de combate con el trastorno. La pista donde un “hoy me siento normal” , cambia el panorama futuro, el itinerario presente y en sala de espera a el pasado.

Es ahí, donde espero el equipaje que dejan luchas de personalidad, las frustraciones y caídas inherentes al desasosiego que la ansiedad provocara. En el pasado, también, está las instrucciones más reales que he recibido y el compromiso más grande que adquiriera.

Sin piedad, con valentía como pareja nos sobre pusimos a varias trampas de la mente.  A pesar de todo, lamento, alcanzar a sufrir el sindrome del burnout por estar a su lado. Lamento, porque mentalmente mi apoyo en algún momento se estancó, me estacioné y solo veía algunas luces efímeras pasar.

Hoy es una noche de tráfico pesado en la cabeza, donde el insomnio te besa y la autoestima no tiene cinturón de seguridad.

También, es una noche que duermes y esperas ansiosamente el siguiente día. Esperando que no te deje el vuelo y que el destino, sea imparajitablemente lo que deseabas.

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Embarque

El diferente – Richie Ray y Bobby Cruz

“Yo quiero que todos sepan,
que quien le toque Ricardo,
hay que buscar la forma de ser siempre diferente
es muy difícil bajar pa’ arriba y es más difícil subir pa’ abajo
hay que buscar la forma de ser siempre diferente
sentarse de pies o pararse sentado,
o andar derecho si es jorobado,
hay que buscar la forma de ser siempre diferente
cruzar un puente hasta la mitad,
o ahogarse en tierra por no nadar,
hay que buscar la forma de ser siempre diferente”

El diferente – Richie Ray y Bobby Cruz

Bestiario a la medida del traje Parte II

Tercero:

La fé cristiana y todos sus derivados han hincado fuertemente esto de la culpa. Rezan los feligreses “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” en cada misa, y se convierte en un espejo que distorsiona nuestro verdadero reflejo.

Al final, son las raíces de una flagelación que debe ser aceptada con más amor, sencillez y humildad que con recriminaciones propias.

Esta distorsión tiene muchas veces dos caras muy diferentes:

Uno. El aumento súbito de la espiritualidad en diferentes niveles y modalidades. Una espiritualidad a veces confusa y a veces sobrevalorada, como salvavidas que arrastra en medio de un tormentoso mar. Que finalmente funciona si se maneja con un juicio propio.

Dos. Un aumento en las posibilidades de manipulación y ser manipulado. La necesidad de cambios urgentes y el dolor de las patologías deja muchas puertas abiertas a intromisiones, aprovechamientos y manoseos  a los que padecen el trastorno.

Son las dos elementos muy delicados, requiere fortaleza, trasparencia y memoria para sobrellevar.

Cuarto:

En mi acompañamiento, en mi caso, requería un grado de conocimiento y a la vez de desprendimiento. La inclusión de la familia en los hábitos y en el espacio pasa y debe pasar a un primer plano. La mezcla de las dos situaciones siempre serán nuevas ( me vs them) y  para mi, fue bastante incomodo y desgastante. Pueden colisionar algunas opiniones e inclusive tener que lidiar con comportamientos y reacciones que no se comparten.

Para mi, el compromiso, o el nivel de compromiso me ayudó a poder ser un compañero e intentar entender muchos cambios que se avecinarían. La preparación e inclusión de la familia, amigos y compañero sentimental disminuyen los niveles de angustia y de soledad, síntomas vitales en la salud de quien padece el trastorno.

Confieso, que fue extenuante y a veces bajé los brazos. A ratos, faltaba aire, las decepciones siempre eran grises y mis preocupaciones se oscurecían. Por eso, insisto la mejor manera de acompañar es apoyarse en uno mismo; cualquier terapia es buena sea espiritual, de apoyo, psicologica, de lectura, de hobbie, de ocupación, de deportes, lo que sea. Siempre hay algo que nos gusta que nos da aire, hay algo que encontramos en nuestra pareja que despeja los días grises, y en la espiritualidad (independiente del nombre) hay alguna luz de ayuda.

Cont…

Bestiario a la medida del traje Parte II